En el transcurso de este 2025, he tenido la oportunidad de participar en varios webinars y seminarios en Chile sobre la encrucijada entre la inteligencia artificial y el compliance. Algo que me ha llamado fuertemente la atención es la tendencia a presentar la inteligencia artificial casi como una amenaza inminente para los profesionales de nuestro campo. Se repite mucho la idea de que “nos vamos a quedar sin trabajo” o que “la IA viene a desplazarnos”.
Sin embargo, mi intención con este artículo es darle un giro a esa narrativa y mostrar, al igual que lo plantea un reciente artículo del New York Times, que lejos de ser una amenaza, la IA puede abrir nuevas oportunidades para el compliance y enriquecer nuestro rol profesional.
En tiempos donde hablar de inteligencia artificial suele generar temor sobre la automatización del trabajo, resulta refrescante leer visiones que nos invitan a reflexionar desde otro ángulo: ¿y si la IA no viniera solo a reemplazarnos, sino también a abrir nuevos caminos para los profesionales humanos?
Esta fue precisamente la premisa del artículo “22 New Jobs A.I. Could Give You”, publicado en The New York Times Magazine el pasado mes de julio de 2025 y escrito por Robert Capps, donde se plantea que en medio de esta revolución tecnológica, surgirán nuevos roles humanos irremplazables, muchos de los cuales están íntimamente ligados a la confianza, la ética y la responsabilidad. Es decir: al corazón mismo del compliance.
El artículo plantea que en un mundo impulsado por IA, los humanos seguiremos siendo necesarios allí donde la confianza no puede ser delegada a un algoritmo. Esto no es ciencia ficción: hoy ya vemos cómo la IA puede hacer informes, contratos, reportes con gran precisión técnica, analizar e interpretar datos… pero sin asumir ninguna responsabilidad legal o ética por el contenido.
Otro foco relevante del artículo es la integración. La IA será poderosa, sí, pero necesitará personas que la implementen de forma segura, estratégica y conforme a normativas. En este contexto, el compliance se transforma en el puente entre la tecnología y la gobernanza.
Aparecen nuevos perfiles como:
- Integrador de IA
- Entrenador ético de modelos
- Director de personalidad algorítmica
- Especialista en cumplimiento tecnológico (Tech Compliance Officer)
¿Y quién mejor que los profesionales del cumplimiento para ocupar estos roles?
Quizás el punto más inspirador del artículo es la reivindicación del gusto y el criterio humano como ventaja competitiva. En un entorno donde todo puede automatizarse, tener la capacidad de decidir con buen juicio, comunicar con propósito, y anticipar el impacto reputacional se vuelve un activo invaluable.
En compliance, esto se traduce en algo simple pero poderoso: la habilidad de aplicar la normativa con inteligencia contextual, de adaptar códigos éticos a culturas organizacionales reales, y de construir canales de denuncia que funcionen no solo en el papel, sino en la práctica.
Reflexión final
Ahora bien, después de revisar estos escenarios, surge inevitablemente una pregunta: ¿está Chile preparado para esta revolución tecnológica? No es una interrogante sencilla. Por un lado, vemos avances significativos a nivel internacional. En septiembre de 2024, el Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) actualizó su Evaluation of Corporate Compliance Programs, incorporando por primera vez un apartado específico sobre inteligencia artificial. Desde esa versión, los fiscales deben evaluar no solo cómo una empresa utiliza la IA, sino también si ha identificado los riesgos asociados, implementado controles adecuados y mantenido trazabilidad en la toma de decisiones algorítmicas.
Por otra parte, la Unión Europea ya ha dado un paso decisivo con su regulación integral de IA, estableciendo estándares claros sobre transparencia, gobernanza, ética y responsabilidad para sistemas considerados de alto riesgo. Ambos marcos comparten una lógica simple pero contundente: la inteligencia artificial no puede operar sin supervisión humana, sin ética y sin compliance.
Chile, en cambio, aún se encuentra en una etapa temprana de esta conversación. Si bien existen iniciativas y discusiones legislativas, todavía falta avanzar hacia una regulación robusta y hacia una cultura empresarial que entienda la IA no solo como una herramienta tecnológica, sino como un ámbito que requiere controles, evaluaciones de riesgo y criterios éticos tan sólidos como cualquier proceso corporativo crítico.
No obstante, este desafío también es una oportunidad. Los profesionales del compliance en Chile tenemos la posibilidad —y la responsabilidad— de liderar esta transición. De guiar a las organizaciones en la adopción segura, ética y estratégica de la IA. De anticipar riesgos que aún no aparecen en la legislación. Y, sobre todo, de demostrar que en esta nueva era tecnológica, la confianza humana seguirá siendo irremplazable.
Autor: José Gabriel Gutiérrez – Director Asociado de Compliance